jueves, 15 de enero de 2015

Agencia de viajes Odisea Piso 130 puerta 5


La agencia de viajes Odisea, que tiene una sucursal en el 60º 3ª, está especializada en vacaciones de aventura… Según se puede leer en sus folletos publicitarios, ofrece: “Una gran variedad de productos para unas vacaciones inolvidables”… Estos son algunos de ellos… 

CRUCERO A NINGUNA PARTE
15 días, todo incluido, dando vueltas por el océano a toda máquina, sin rumbo y sin tripulación… Una excitante aventura.

LA VUELTA AL MUNDO EN BURRO
Apasionante viaje en burro a través de montañas y aldeas perdidas en el tiempo. Vislumbraremos mundos desconocidos, civilizaciones desaparecidas y unos modos de vida cargados de historia y de leyenda… Incluye alfalfa.

DESCUBRIENDO MAHUANAYANATI
Durante algo más de tres semanas recorreremos algunos de los parajes más impresionantes del mundo, desde el río Flujo hasta las montañas Semen, donde cuenta la leyenda que se esconde la ciudad mágica de Mahuanayanati… Si alguien la encuentra, tendrá un descuento del 20%. 

RUTA DE LA PATATA
Los enigmas de los patatales más increíbles del planeta permanecen en el espíritu del viajero a través de relatos, cuentos clásicos y tradiciones aún intactas.… Visitaremos los lugares donde habitaron los más ilustres agricultores de la historia… Reviviremos sus aventuras recolectando 400 toneladas de patatas Kennebec en dos semanas apasionantes.

COMO EN CASA
Reproducimos su propia casa con todo lujo de detalles en el lugar que desee. Televisión y conexión a Internet asegurada.
Producto limitado al planeta Tierra. 

VUELOS BARATOS CON CATAPULTA
Lanzamos a toda su familia en catapulta hacia el destino elegido. Set de supervivencia y casco gratis.




martes, 13 de enero de 2015

Agnes Biutiful

Ayer, casualmente, me encontré con mi amigo Raymond al salir del trabajo… Nos sentamos a tomar un café en una terraza y le comenté lo de mi novela…

—Estoy escribiendo una novela… —le dije, ilusionada.
—¡Qué dices!... ¡Qué alegría!... Me encantaría leerla… —dijo (y se
notaba que lo decía de veras… no como esas personas que lo dicen por decir… Raymond es muy sincero).
—Uy, no sé, me siento muy insegura… Es mi primera novela… —le contesté.
—Como quieras… pero siempre va bien que alguien te dé su opinión… Cuando uno hace una cosa así, se encierra en sí mismo y puede ser muy autocomplaciente… Se perdona cosas que a otro no le perdonaría, por ejemplo… o se vuelve un poco huraño… le molesta cualquier crítica por pequeña que sea… porque le coges cariño a tu obra, a tus personajes y ves la crítica como una ofensa personal… Es algo habitual… Hasta puedes llegar a perder el sentido de la realidad… lo de la inseguridad suele ser una excusa.

(Se notaba que eso también lo decía de veras… A veces me gustaría que no fuese tan directo).

—Parece que sabes mucho del tema —le dije.
—Tengo amigos escritores con los que me gusta discutir sobre ese tipo de cosas… Disculpa, igual he sido demasiado directo.
—No, no te preocupes… quizá tengas razón… puede que me pase algo de eso que dices… pero a mí me da cierto pudor… y no creo que sea una excusa…
—Lástima, porque me encantaría echarle un vistazo… Prometo ser constructivo… vengaaa… vaaa… déjame leerla…

Lo he visto tan emocionado, con unos ojos tan vivarachos, con una sonrisa tan sincera y transmitiéndome una ilusión tan grande… que pensé que estaba actuando… Pero, aun así, le he dicho…

—Está bien… pásate por casa una noche y te la enseño… —Creo que lo he dicho por decir… debí haberme callado.








domingo, 11 de enero de 2015

Darinka y Waleska Piso 118 Puerta 2


Las noches de Darinka y Waleska son largas… viven juntas desde hace una semana y apenas duermen… Están enamoradas… y deseando llegar a casa después del trabajo para demostrarlo… En estos momentos están en la cama… Darinka acaricia a Waleska… Waleska acaricia a Darinka… y yo me quedo embobado mirando el recorrido de sus manos… el intercambio de sus delicados besos en la penumbra de la habitación… notando el calor que desprenden sus cuerpos… ese fuego imaginario que arde a través de la piel… Y me excito… de verdad… por primera vez… No puedo negar que me gustaría unirme a ellas… pero no es posible… nadie sabe de mi existencia aquí… Es un sentimiento extraño… la soledad… Nadie me ve, nadie me oye, nadie nota mi presencia… Aun siendo consciente de eso, reculo sigilosamente, salgo al rellano, cierro la puerta, respiro profundamente… y abro la siguiente puerta…



domingo, 21 de diciembre de 2014

Una sinopsis

Hola, soy una sinopsis. Este libro de cuentos empieza cuando un caracol que se dispone a cruzar las avenidas llega a su destino y entonces se da cuenta de que su vida se ha convertido en una especie de chiste malo, sintiéndose de pronto como un minúsculo grano de arena perdido en medio del océano…

En ese mismo momento, en una habitación de hospital, un hombre enfermo quiere morir. Nada más. No quiere seguir sintiéndose como una vieja máquina de escribir que va redactando lentamente su epitafio, su currículum final.

Muy cerca, en un bar de putas, una copa de champán teme por su futuro y por el de sus compañeras de estantería. Las hormigas del patio del vecino luchan por su supervivencia mientras un hombre cae al vacío en cámara lenta desde un rascacielos en Nueva York.

Hay un coche en un desguace que se lamenta de su destino… Un GTXI último modelo que maldice su suerte… La misma suerte que tuvo aquel osito de peluche que acabó en Somalia en los brazos de un niño hambriento.

Y, de repente, un lapsus.

… Más allá, un adolescente con fimosis a punto de ser operado se despide de su pene… mientras un disco de Machín rayado suena en casa de la abuela… «y no estar loco… tar loco… tar loco… tar loco…».  El tartamudeo de la canción se oye desde la puerta de un colegio, donde un caramelo relleno de fresa exige ser comido por los dientes lechosos de un niño…

En la boca del metro, un joven esquizofrénico espera a su «novia» mientras pasa volando ante sus narices la hoja de un periódico de la semana pasada, que se desliza en el aire y cae suavemente sobre una mierda. Hace un rato estaba llena de moscas. Pero acaban de ser espantadas por el estruendoso rugido provocado por el paso de una motocicleta de alquiler.

Es un día cualquiera.

Un día en que la noticia más importante es que un joven desencantado le ha cortado el cuello a sus padres con el cuchillo del jamón mientras dormían y se ha convertido en parricida…

Y termina cuando un escritor ateo le pide a Dios que este libro no sea tan solo una pérdida de tiempo... Que por lo menos te haga sonreír.




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Casimiro y Rigoberta hacen buena pareja.

Piso 129 Puerta 2

Casimiro y Rigoberta hacen buena pareja… por lo menos eso dicen sus amigos… pero Casimiro vive aquí con Adelaida y Rigoberta, con Narciso… Hoy han quedado todos para cenar en casa de Fernando… que, según sus amigos, hace buena pareja con Queta… pero Fernando está con Asunción… y Queta, con Mariano… que dicen que se lleva muy bien con Luisa, que se fue a vivir con Ulises, que todos saben que hace buenas migas con Diana, que la semana pasada se casó con Tadeo, que todos saben que se lleva muy bien con Eva…

Eva está sola… y vive en el 65º 1ª.





jueves, 4 de diciembre de 2014

Ignatius Caulfield 3

A veces pienso que me gusta que la gente piense que soy un bicho raro; quizá lo haga porque creo que eso le irá bien a mi carrera de escritor, quizá solo esté haciendo marketing de mi vida o quizá lo haga para distinguirme de los demás, porque cuando la gente te cataloga como un bicho raro es como si te pusieran una medalla: “¡Miren, por allí va el campeón de los bichos raros!”, “¡Estuvo encerrado en su habitación sin salir durante tres años para escribir su novela!”, “¡Menudo personaje!”... Pero, realmente, todos somos bichos raros. Jack, sin ir más lejos, hace cosas imbéciles para cruzarse con Rachel al salir del instituto. Pero, claro, a eso le llaman amor y no pasa nada. Igual que Ray Cullingham, del equipo de fútbol, que ya se ha destrozado la tibia cuatro veces. Es deporte, es normal. O Sheila Davies, que quiere ser cantante sin darse cuenta de que eso es imposible (la he oído y sé de lo que hablo). O la madre de James Sutton, que, como la mía, tiene la casa repleta de espectaculares vajillas, exuberantes floreros y frágiles figuritas de cristal. Cada vez que voy a su casa parece que entro en un campo de minas. Hay que ser muy ágil para pasar por allí y no rozar alguna de aquellas piezas. A veces he pensado en lanzarme contra ese montón de cachivaches, solo por saber qué pasaría.

Pero solo lo he pensado, porque no soy un bicho tan raro…

Solo intento encontrar un sentido a todo esto, como todos.