miércoles, 17 de agosto de 2016

El nuevo disco de The Bustingheads - Las putas críticas de Calvin Cresta (II)

Fucking Shit Punk Magazine
Noviembre de 3016

Álbum: Intestines
Grupo: The Bustingheads                                                     por Calvin Cresta

      Estos malditos hijos de puta lo han vuelto a hacer, han vuelto a grabar un álbum de puta pena. Los putos Bustingheads, el único puto grupo que practica el Radical-Punk-Fuck-Punk en esta puta galaxia, han vuelto a cagarla. Diez putos temas de mierda en un puto disco para vomitar.

      El primer tema ya te deja hecho una puta piltrafa. Toda la puta banda va a su puta bola. Los solos de guitarra del puto Hans Harriet son una puta bazofia. Es el único puto guitarrista que conozco que puede convertir una mierda de solo en una puta mierda de solo con solo pulsar una puta nota. Sus ocho manos y cuatrocientos dedos no le sirven para nada porque golpea las putas cuerdas como si fuera un puto leñador.   

      Igualmente terroríficas son las putas líneas de bajo de Billy Explosión, que se te clavan directamente en el puto estómago como si fueran balas de mierda, revolviendo todos tus putos intestinos hasta hacerte vomitar la puta bilis. Nadie sabe como lo logra el hijo de puta. Algunos dicen que tocar el puto bajo con su puto pene de dos metros y medio podría tener algo que ver.


      Lo mismo sucede con el puto Bled Blanders… Este puto batería es capaz de destrozar todas y cada una de las putas canciones de este puto disco de mierda. Todos esos putos tentáculos que le salen de la puta cabeza son inútiles. Golpea los putos platos como un puto esquizofrénico epiléptico. Tendríamos que ser unos putos genios de la audición bio-molecular para distinguir algo entre todos esos putos chirridos reverberantes.

      Y para rematar, el puto cantante. Las putas voces de Mike Spronfield, el cantante verde de tres cabezas, son insoportables. Esos putos gritos de mierda se te clavan en el puto cerebro como microscópicas agujas. Todo el puto mundo de la música piensa que deberían cortarle la puta garganta de una puta vez. Sobre todo la de la puta cabeza central, la más verde, que produce unos putos aullidos que matarían a un puto brontosaurio a cien putos kilómetros de distancia.

      El productor ha sido nuevamente Phil Merdetor, el puto magnate del absurdo, que ya trabajo en su anterior álbum, aquel puto disco de mierda que se llamó Boing Boing Flash, un puto disco con ochenta putas canciones, una repugnante sucesión de putos bodrios infumables, que, sin embargo, tuvo un gran éxito en muchos de los putos planetas de esta puta galaxia. Según el propio Merdetor, su puto éxito reside en su peculiar método de trabajo: no aparecer por el puto estudio durante toda la puta grabación. «Mis producciones con los Bustingheads son telepáticas», dijo en su última puta entrevista, el hijo de puta.

      Pues lo de la puta telepatía debe de ser un puto chiste, porque Merdetor ha vuelto a apostar por el puto caos, el puto caos sobre el puto caos. Diez putas canciones abominables, en un puto álbum para enterrar en una puta montaña de mierda. Diez canciones con unas putas letras que no entiende ni su puta madre, con esos putos sonidos que aparecen y desaparecen aleatoriamente durante todo el puto disco, cosas parecidas al grito de un puto cerdo recién degollado, o al chillido de una puta bruja ardiendo en una puta hoguera de la puta inquisición.  

      A pesar de eso, los putos Bustingheads, después de su interminable gira por el puto futuro, volverán al puto pasado para ofrecernos una docena de putos conciertos en el puto presente con todas las putas entradas vendidas.

      A veces me pregunto para qué mierda servirán todas mis putas críticas.

   ILUSTRACIÓN DE PATO CONDE




lunes, 25 de julio de 2016

El vigilante






       Todo era gris en las solitarias calles de Detroit. Y tú estabas allí iluminando la noche con tu deslumbrante abrigo de piel de leopardo. Esperabas un taxi. Yo te vigilaba. El taxi no llegaba y empezaste a caminar tímidamente con aquellos exagerados zapatos de piel de serpiente. Sus delgados tacones producían un sonido seco al golpear en el asfalto. Yo cada vez estaba más cerca. Pasó un gato ronroneando a tu lado. Le lanzaste una patada al pobre gato. Te asustaste y echaste a correr. Se te rompió un tacón, tropezaste y caíste al suelo. Fue mi momento. Me acerqué. Tenías que haber visto la cara que ponías cuando me viste apuntándote con mi revólver… Solo dejé que me miraras un instante…
       Hasta que vi tu bolso de piel de armadillo…
      —Respeta a los animales, hija de puta…

      ¡Bang!



https://danielhigienico.com/tienda/



jueves, 21 de julio de 2016

El muñeco - Las putas críticas de Calvin Cresta (I)

Fucking Shit Punk Magazine
Las putas críticas de Calvin Cresta 

EL MUÑECO
                                
Me cago en la puta madre que los parió a todos esos hijos de puta.

Cuando vi la foto se me revolvieron todos los putos intestinos. En aquel puto muñeco estaba la puta esencia de este puto capitalismo de mierda en el que vivimos. Me cagué en todos los putos borregos que vitorean a esos putos políticos. Y encima le hacen un puto muñeco con su puta cara, una puta cara que ni siquiera se le parece. Y hay quien se lo compra y todo. Putos alienados.
Y hasta serán capaces de elegir a un puto fascista egocéntrico para que lleve las putas riendas de su puto país. Menuda mierda.

Este puto mundo está repleto de putos políticos narcisistas. Todos se apuntan al puto carro. Todos. Todos muestran sus putas caras en esos putos carteles de mierda con la excusa de que las putas cosas funcionan así. ¿Cuándo aparecerá un puto político que se niegue a salir en los putos carteles? ¿Cuándo? Nunca. Porque saben que la puta plebe necesita un puto líder. Un puto líder para todo. Para aplaudirle y para escupirle si las putas cosas no van bien. Los países tendrían que ser como una puta empresa cooperativa donde los putos políticos sean lo que son, putos funcionarios. Ojalá la puta naturaleza nos hubiese dotado a todos con la misma puta cara. Hombres y mujeres. Todos iguales. Todos con el mismo puto rostro de mierda.


Por eso, cuando vi aquel puto muñeco, me imagine un puto día de elecciones cualquiera, un caluroso domingo de verano, por ejemplo, con los putos colegios abarrotados de putos ciudadanos sudorosos deseando votar a su puto candidato… Imaginé que, en ese puto momento, nos invadía un puto ejército de alienígenas con sus putas naves provistas de cañones de mierda, que nos lanzaban mierda hasta que nos llegaba a las putas orejas, inundando de excrementos todo el puto planeta. Imaginé el recuento de votos. Todos los putos colegios electorales equipados con un puto arsenal de pistolas de agua para limpiar las putas papeletas.

Un puto recuento interminable de votos llenos de mierda.

¿Qué coño votan?

Puta vanidad, eso es lo que votan.


NOTA: la dirección de esta puta revista no se hace responsable de las opiniones, datos y artículos publicados, recayendo las responsabilidades que de los mismos se pudieran derivar sobre sus putos autores.

miércoles, 20 de julio de 2016

La búsqueda




       Llevaba conduciendo todo el día.

       Se había propuesto llegar a Méjico aquella misma noche, pero estaba agotado y no tuvo más remedio que parar a repostar en una polvorienta estación de servicio cerca de la frontera con El Paso.
       Mientras el chico llenaba el depósito, buscó los servicios. Abrió la puerta, pulsó el interruptor de la luz y, sorprendentemente, allí estaba el tipo que buscaba: el asesino de su familia. El hombre que había disparado a su mujer y degollado a sus dos hijas refrescándose la nuca con una toalla húmeda…
       —¿Me buscabas, Dorian? —dijo el asesino.
       Dorian sacó su revólver.
       El asesino sacó el suyo.
       Sonó un disparó…
       Y el espejo se rompió en mil pedazos.

https://danielhigienico.com/tienda/






lunes, 18 de julio de 2016

No digas que no



      No digas que no.
      Tú querías matarla.

      Sabías que aquella noche iba a soplar el viento. Tú lo sabías. Lo habías leído en el periódico. Te tomabas el café en el bar de Bob, ¿recuerdas? En aquel momento se te ocurrió todo.

      No digas que no.

      Primero la invitaste a cenar en el Holdie's. Escuchabais el crujir de los barcos mientras saboreabais aquellas deliciosas langostas.
Después, un paseo por el puerto, agarrados de la mano. Ella, sonriente, con su precioso vestido de noche y sus zapatos de tacón.
Empezaba a soplar el viento. La convenciste para navegar con la barca. Hasta el rompeolas. Como la noche que os conocisteis. Sabías que ella te diría que sí. Maggie es una sentimental. Tú lo sabías.

      No te engañes... Aquella mañana, mientras leías el periódico en el bar de Bob, ya eras un asesino.
      Durante la cena..., eras un asesino
      Cuando paseabais por el puerto..., también lo eras.
      En la barca...
      Entre las rocas...
      Y en aquel instante..., justo antes de empujarla...
      Justo antes de que ella se girara de repente y te disparara...
      Eras un asesino.

      Merecías morir.



martes, 5 de julio de 2016

Lo sabía




       Sabía que Michael me odiaba, que no soportaba que Laura y yo fuésemos felices. Sabía que estaba enamorado de ella y que algún día intentaría arrebatármela. Lo sabía. Sabía que una noche llegaría a casa y encontraría el cadáver de Laura descuartizado en mitad de la cocina.
       Cuando sucedió, sabía que había sido él. Lo sabía. Y también sabía que nunca podría demostrarlo… Por eso lo maté.
       Lo que no sabía es que todo eran imaginaciones mías.
       Que Laura no existe.

       Por lo menos, eso es lo que me dijeron antes de encerrarme aquí… en este hospital.


lunes, 4 de julio de 2016

El atraco



       Solo éramos cuatro tipos vulgares que habían decidido probar suerte.
Harry, un padre de familia ejemplar, que había tomado la decisión más difícil de su vida al planear aquel atraco; Andrew, el camarero, un buen tipo; Sam Granger, un escocés bonachón que trabajaba en una cadena de montaje, y yo, que me dedicaba a la recogida de chatarra.
       Todos queríamos lo mismo: robar aquel banco y sacar de allí las joyas que nos permitirían vivir como reyes el resto de nuestras vidas.
       Pero cuando abrimos la cámara de seguridad, la policía estaba allí, esperándonos.

       Me supo mal, pero con la pasta que cobré pude pagar un par de alquileres.