miércoles, 2 de septiembre de 2015

No digas que no

      No digas que no.
      Tú querías matarla.

      Sabías que aquella noche iba a soplar el viento. Tú lo sabías. Lo habías leído en el periódico. Te tomabas el café en el bar de Bob, ¿recuerdas? En aquel momento se te ocurrió todo.

      No digas que no.

      Primero la invitaste a cenar en el Holdie's. Escuchabais el crujir de los barcos mientras saboreabais aquellas deliciosas langostas.
Después, un paseo por el puerto, agarrados de la mano. Ella, sonriente, con su precioso vestido de noche y sus zapatos de tacón.
Empezaba a soplar el viento. La convenciste para navegar con la barca. Hasta el rompeolas. Como la noche que os conocisteis. Sabias que ella te diría que sí. Maggie es una sentimental. Tú lo sabías.

      No te engañes... Aquella mañana, mientras leías el periódico en el bar de Bob, ya eras un asesino.
      Durante la cena..., eras un asesino
      Cuando paseabais por el puerto..., también lo eras.
      En la barca...
      Entre las rocas...
      Y en aquel instante..., justo antes de empujarla...
      Justo antes de que ella se girara de repente y te disparara...
      Eras un asesino.

      Merecías morir.


jueves, 26 de febrero de 2015

El objetivo: Microthriller 9

El francotirador está apostado en una de las ventanas del sexto piso. Su dedo tiembla al contacto con el gatillo. El coche acaba de doblar la última curva custodiado por la policía, mientras el público aplaude efusivamente a la comitiva. Se acerca el momento. El descapotable pasa frente a su ventana. Un ángulo perfecto. Apunta al objetivo. Primer disparo, fallido… Sus mandíbulas se tensan, se escucha un gemido, pero no hay tiempo para lamentaciones. El segundo, en la espalda equivocada. Necesita un tercer disparo. En menos de cinco segundos el objetivo estará fuera de su alcance. Ahora o nunca.

Tercer disparo… en la cabeza.

Se acabó. Ha fracasado.

Jacqueline seguirá rompiendo corazones… como hizo con el suyo.














miércoles, 25 de febrero de 2015

El guardaespaldas: Microthriller 8

A Buck le reventaban aquellas fiestas. Él se quedaba vigilando a su jefe como un pasmarote mientras las chicas pasaban por su lado rociándole con su amalgama de perfumes. Pero tenía que estar atento. Muchas de aquellas reuniones acababan a tiros…

Aquella fue una de ellas.

Los tres capos de Chicago estaban allí. De repente, alguien sacó un arma y empezó el tiroteo. Buck custodiaba a su jefe hacia la salida cuando vio al francotirador. No tuvo más remedio que lanzarse para interponerse entre la bala y su destino.

Durante el vuelo, toda su vida pasó ante sus ojos en un instante…

Sus amigos: Cero.
Sus amores: Cero.
Sus creencias: Ninguna.

(Un primer balazo le impactó en la mano)

Su familia: Nadie
Sus logros: Cero.
Sus sueños: Matar al cabrón de William Clown.

(Tres balas más en la pierna, cuatro en el pubis)

Su fortuna: Cero
Su legado: Nada

(Cinco balas en el cuello. Quince en el hígado)

Sus recuerdos: El álbum de cromos del Pato Donald

(128 impactos de ametralladora)

Buck cayó triturado al suelo.

Su trabajo: Una puta mierda.


lunes, 23 de febrero de 2015

Dos cuerpos desnudos: Microthriller 7

Lo perseguí cuatro manzanas antes de que se encontrara con ella. Me acerqué todo lo posible sin que me viera y observé su traje nuevo, ese traje nuevo que se compró para lucirlo con Mary, mi mujer.

Estaba decidido. Aquella sería la noche.

Los encontré follando en la habitación de un Motel. Se asustaron mucho cuando abrí la puerta de una patada. Estaba excitado. Pero antes de disparar, miré el escenario. Dos cuerpos desnudos sobre una cama cutre. Ella, a cuatro patas. Él, a punto de penetrarla.

Mary me gritó que me calmara con aquella voz de pito que tenía, y en ese momento me di cuenta de que aquella infidelidad me daba igual, que en realidad no soportaba a mi esposa.

Eché la foto… y me fui a casa.



viernes, 20 de febrero de 2015

La envidia le corroe: Microthriller 6



Cada lunes igual. Cuando Julián llega a la oficina y le cuenta sus putas aventuras del fin de semana, la envidia le corroe. Entra en su minúsculo despacho y le habla de sus ligues. Le cuenta los detalles. El tamaño de sus tetas. El aroma de su sexo. Las técnicas de felación. Se regodea en sus narices. Le hace sentirse inferior. Y se imagina a sí mismo revolcándose con todas aquellas mujeres. Y desea ser Julián... Cada lunes igual.

En más de una ocasión ha tenido la tentación de estrangularlo. Taparle la boca con esparadrapo y lanzarlo por la ventana o cortarle el cuello con el cúter hasta dejarle desangrado.

Llega a casa obsesionado con esa idea. Le recibe su mujer. Los cuatrillizos están viendo la tele.

-¡Oh, te has acordado de nuestro 35 aniversario!

Él se la queda mirando fijamente, con la mirada perdida. Abre el paquete.

Y le dispara.



Ilustración: Aniola Guilera

miércoles, 18 de febrero de 2015

El vigilante: Microthriller 5

Todo era gris en las solitarias calles de Detroit. Y tú estabas allí iluminando la noche con tu deslumbrante abrigo de piel de leopardo. Esperabas un taxi. Yo te vigilaba. El taxi no llegaba y empezaste a caminar tímidamente con aquellos exagerados zapatos de piel de serpiente. Sus delgados tacones producían un sonido seco al golpear en el asfalto. Yo cada vez estaba más cerca. Pasó un gato ronroneando a tu lado. Le lanzaste una patada al pobre gato. Te asustaste y echaste a correr. Se te rompió un tacón, tropezaste y caíste al suelo. Fue mi momento. Me acerqué. Tenías que haber visto la cara que ponías cuando me viste apuntándote con mi revólver.… Solo dejé que me miraras un instante… Hasta que vi tu bolso de piel de armadillo…

-Respeta a los animales, hija de puta…

Y disparé.